4 de enero de 2012

Our time.

La puesta de sol se había congelado. Parecía como cuando dabas pausa en los antiguos videocasettes, que la imagen quedaba dando tumbos. De la misma manera, el sol destellaba intermitentemente en la línea del horizonte. Cualquiera, al ver aquello, podría sentir miedo, algo tan extraño, tan poco usual. Pero al menos, tú, no lo tenías. Tu mano seguí tomando la mía tan tranquila y dulcemente como siempre. Parecía que era aquello lo que deseabas, que el tiempo se congelara para ambos y no pudieramos cambiar ese hecho. Así me sentía yo. No hacía falta decir nada, todo funcionaba bien, y nosotros sentíamos una plena felicidad. De reojo miraba los distintos tonos de rojos que el sol dejaba caer en tu cara, pues al ir restallando nunca daba con la misma intensidad... aquello te hacía incluso mas bella. Creo que mas de una vez, mientras te contemplaba, suspiraba de alegría, y volvía a mirar al sol para pensar "Que nunca se termine.". Lo siento por el dios Apolo, que descendía hacia la muerte, pero ese día, nunca conseguiría descansar... no mientras te tuviera de la mano.
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Texto para empezar. Simple, y muchas veces lo simple es bueno. No se que será esto.
Att: FerFer

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